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Imagen casa celtíbera
 

TURIAZU Y TURIASO, VERA DE MONCAYO Y TARAZONA

El nombre de la ciudad:

Se conoce el nombre de la ciudad celtibérica de Turiazu por las monedas. Esta ceca acuñó entre la segunda mitad del s. II a. C. e inicios del s. I a. C., poniendo en circulación moneda de plata (denarios y quinarios) y de bronce (ases y semis). Inicialmente acuña con jinete con hoz o arma arrojadiza, para evolucionar hacia un estilo celtibérico de cabeza masculina, jinete lancero o caballo galopando, añadiendo luego cabezas femeninas con casco y jinete desnudo (sin armas), posiblemente femenino. Convertida en Municipium TVRIASO mantuvo su actividad hasta tiempos de Tiberio

También aparece su nombre celtibérico en una tésera de hospitalidad, hallada en Monte Cildá (Olleros de Pisuerga, Palencia), se lee el texto Turiasica/car, en alfabeto latino pero lengua cetibérica

El nombre de la ciudad se relaciona con el radical *tur-/dur-, base de una serie de hidrónimos o nombres vinculados con las aguas (Durius, el río Duero), que se ha traducido como abundancia o pureza de fuentes. Acorde con la tradición que con el agua tiene esta población, bien documentada en la antigüedad por el hallazgo de un santuario relacionado con las aguas, donde posiblemente fuera tratado Augusto de su afección de hígado, en su estancia en Hispania, relacionada con las Guerras Cántabras (29-25/24 a. C.)

Los textos clásicos proporcionan escasa información sobre la ciudad y además en un momento tardío; así Ptolomeo la cita a orillas del Queiles y junto al Moncayo, situándola con Bursau (Borja, Zaragoza), Caravis (Magallón, Zaragoza) y Caiscata (Cascante, Navarra) en el territorio de los lusones. Plinio recoge tardíamente la fama del hierro celtibérico, tanto de Bilbilis, como de Turiaso.

¿Turiazu y Turiaso?:

Tradicionalmente la ubicación de la ciudad celtibérica (Turiazu) se ha atribuido a Tarazona, aún sin tener evidencias claras de niveles celtibéricos por debajo de la ciudad romana (Turiaso). No obstante, recientemente se han hallado en la parte alta de Tarazona, por debajo de niveles romanos, restos celtibéricos en oquedades o cuevas excavadas en la roca, aunque los materiales son escasos y fragmentarios de “aspecto” celtibérico, lo que ha dado pie para pensar en una ciudad con su caserío aterrazado y excavado parcialmente en la pendiente rocosa, lo que habría condicionado su localización.

La alternativa a esta debilidad de datos la ofrece el yacimiento de La Oruña, atendiendo a sus dimensiones, abundancia de restos, sistema defensivo, complejidad urbanística, marco cronológico y teoría de lugar central (imposibilidad de convivir dos grandes ciudades tan próximas).

LA ORUÑA, VERA DEL MONCAYO

¿Cómo llegar?

Desde Vera de Moncayo siguiendo la carretera Z-373 se llega a la altura de la entrada al Monasterio de Veruela y se coge el camino a la derecha, que pasa por delante de bar-restaurante, situado en frente del monasterio. En la primera desviación se coge a la derecha un camino de tierra donde aparece ya indicado, se siguen las indicaciones hasta llegar a un pequeño caseto, donde hay señalizada una pequeña zona de aparcamiento (el cerro queda a la derecha). Desde aquí se sube a pie por un camino, que en parte está delimitado por vallas de madera.


Situación y emplazamiento:

El poblado de La Oruña está situado en el término municipal de Vera del Moncayo. Se trata de un cerro aislado (conocido ahora por Gruña y por la toponimia medieval, desde el siglo XIII, como Oruña) frente a la entrada del Monasterio de Veruela, al pie del Moncayo.

Trabajos de investigación:

El yacimiento es un extenso asentamiento celtibérico, cuyo nombre antiguo se desconoce, aunque diferentes autores afirman que podría tratarse de la Turiazuceltibérica, de los lusones, que tendría distinta ubicación que la Turiaso romana, localizada en Tarazona.

Las primeras excavaciones constatadas tuvieron lugar en 1917 y fueron realizadas por el padre jesuita Mundó, miembro de la comunidad que entonces ocupaba el Monasterio. Los restos estuvieron expuestos en un pequeño museo habilitado en el propio convento, hasta que los jesuitas dejaron el Monasterio en los años sesenta del pasado siglo.

Se volvieron a realizar excavaciones arqueológicas entre 1989 y 1990, a cargo de J.J. Bienes Calvo y J.A. García Serrano. Actualmente se está llevando a cabo un proyecto arqueológico, dirigido por Sofía Gómez Villahermosa y Esperanza Saiz Carrasco, apoyado por el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Vera de Moncayo, ASOMO y el Centro de Estudios Celtibéricos de Segeda.

VISITA AL YACIMIENTO

El yacimiento no tiene mantenimiento sistemático y las zonas excavadas que no están cubiertas (depende de la estación del año y de los trabajos de excavación), pueden estar llenas de maleza y hierbas. Se han instalado dos carteles explicativos, uno antes de acceder al yacimiento y otro para explicar unas manzanas de casas excavadas, pero al ponerlo anclado a ras de suelo plantea dificultades de lectura, ya que no sólo está muy bajo, sino que además, depende de la época del año hay que cortar las hierbas para poderlo leer.

Características del asentamiento:

Es un yacimiento con una extensión de 9Ha, lo que indica una posible entidad de ciudad. Las primeras excavaciones se centraron en la cara norte y en la vertiente occidental, proporcionando abundantes cerámicas celtibéricas, fragmentos de cerámica romana de barniz negro (campaniense) y metal, sobre todo armas (espadas) y herramientas (podones y cuchillos) de hierro.

Defensas, casas y actividad industrial:

Esta rodeada de un recinto murado y foso, situándose los restos de habitación en la zona alta, donde se pueden ver parte de dos manzanas de casas (mínimamente acondicionadas para su visita), pero el caserío se extiende también por los alrededores del cerro, mostrando estructuras de planta rectangular.

Las recientes excavaciones han sacado a la luz un horno de cerámica (está tapado) de grandes dimensiones (5,90 metros de longitud por 5,75 de anchura). Este horno es de “doble cámara y tiro vertical”, es decir, que el fuego de cocción se ubicaba en un espacio subterráneo, separado de las cerámicas, que se disponían en una cámara superior (de 14,50 metros cuadrados) conectada con la inferior por un suelo perforado o parrilla (de 4,30 m de diámetro), que permitía pasar el calor para su cocción.

Este horno, que presenta un muro perimetral de 75 centímetro de ancho, es el segundo más grande conocido en época celtibérica, ya que únicamente se ve superado por el de Carralaceña, vinculado a la ciudad vaccea de Pintia, Padilla de Duero, Valladolid.

La metalurgia del hierro del Moncayo:

Pero el hallazgo que ha condicionado hasta ahora la interpretación de yacimiento fue el hallazgo que el Padre Mundó detalla como “un tubo grueso de arcilla con el extremo ennegrecido, muy semejante al que usaban los celtas”, relacionado con un horno de fundición de metal, deduciéndose de ello que el hierro del Moncayo debió constituir la principal fuente de riqueza de Turiasu.  Los análisis de las escorias han demostrado que se obtenía verdadero acero suave de gran calidad.

Cronología:

Las características del asentamiento y los materiales hallados en los trabajos realizados de excavación permiten situar esta ciudad en la segunda mitad del siglo IV a.C., con un momento probablemente final en el siglo II a.C.

Bibliografía:

Bona, I. J. y otros (1983): Catálogo de la colección arqueológica del Monasterio de Veruela. Turiaso, IV:9-92.

Bona, I. J.; Hernández, J.A. (   ): La Oruña (Vera de Moncayo).

Biene, J.J.; García, J.A. (1995): Avance a las primeras campañas de excavación en La Oruña. III Simposio sobre Celtíberos. Poblamiento, Zaragoza:141-155.

Gozalbes, M. (2002): Monedas de Turiazu. Turiaso, XVII:135-153.

El centro de interpretación en Vera del Moncayo

Este centro, que ocupa una de las naves de la antigua Cámara Agraria (conserva su fachada de piedra), cuenta con una superficie de 484 metros cuadrados dividida en dos plantas.

Se exponen piezas originales de cerámica y metal de las antiguas excavaciones del Padre Mundó, que formaron parte de la colección que estuvo expuesta en el antiguo Monasterio de Veruela, antes de ser abandonado por los jesuitas; así como piezas cedidas por la Diputación Provincial de Zaragoza, recuperadas en los trabajos llevados a cabo en el antiguo cenobio, en los años ochenta, por una Escuela Taller de Restauración impulsada por este Institución.

A través de un montaje expositivo, que pretende ser entretenido y didáctico, se trata de mostrara al visitante de cómo, cuándo y por qué el antiguo poblado celtibérico de la Oruña se asentó al pie Moncayo. Entre los recursos utilizados destaca la reconstrucción de una casa celtíbera a escala real, reproducciones de piezas celtíberas en 3D, al hilo de una historia narrada por un viejo fantasma.

Contactos y horarios:

-El yacimiento:

Está señalizado y el acceso es libre y dispone de dos carteles explicativos.

-Centro de interpretación:

Situado en la carretera hacia Veruela, al final del pueblo, antes del Polideportivo

Ayuntamiento de Vera de Moncayo:teléfono 976649000

vermoncayo@dpz.es

Abierto sábados y domingos:

Mañanas: de 10,30 a 13,30h

Tardes: de 16 a 20h

Visitas concertadas: 976649000 y 686368965

Precios:

adultos 3€

Jubilados 2€

Grupos 2€

Niños menores de 12 años 2€

Turiaso, Tarazona

La administración romana fundó otra ciudad para sustituir a la celtibérica anterior, manteniendo el mismo nombre indígena, Turiaso, y trasladando probablemente a su población a este nuevo asentamiento, para ejercer mejor el control de acuerdo ahora con la planificación romana imperial de la zona.

Turiaso, declarado municipio romano desde el año 31 a.C., se sitúa por debajo de la actual localidad de Tarazona, bien documentada por los numerosos hallazgos realizados en el subsuelo de distintas zonas de la localidad, destaca la impresionante cabeza de Augusto en sardónice y la cabeza de mármol de Minerva recuperadas en el conjunto arquitectónico de culto a las aguas hallado en el solar de Allue Salvador.

Bibliografía:

Paz,J.; Royo, I.; Beltrán, M. (1980): Las excavaciones del Museo Provincial de Zaragoza en el Municipium Turiaso (Tarazona, Zaragoza), Caesaraugusta, 51-52.

Bona, J. (1981): Sobre el “Municipium” de Turiaso en la Antigüedad. Estado de la cuestión en la actualidad. Jornadas sobre el estudio actual de los estudios sobre Aragón, vol. I.

Beltrán, M.; Paz, J. (2002): Las aguas sagradas del Municipium Turiaso. Excavaciones en la patio del Colegio Joaquín Costa, Tarazona (Zaragoza), Caesaraugusta, 76.

Exposición permanente, C.E.T de Tarazona

El Centro de Estudios Turiasonenses, filial del Institución “Fernando el Católico”, tiene su sede en los bajos del Palacio Episcopal, donde se puede visitar la Exposición Permanente de Arqueología, donde se pueden apreciar restos hallados en la localidad de Tarazona y su entorno.

Hay que destacar las salas dedicadas al mundo celtibérico y específicamente los objetos procedentes del yacimiento de La Oruña, probablemente la Turiazu celtibérica. También se pueden contemplar restos de la Turiaso romana, hallados en el subsuelo de Tarazona, así como en las villas romanas de su entorno.

Contacto y horarios:

Bajos del Palacio Episcopal, s/n, 50500 TARAZONA (Zaragoza)

info (arroba) ceturiasonenses.og

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