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Imagen casa celtíbera
 

ECONOMÍA Y SOCIEDAD

 

La ocupación habitual de los celtíberos era la agricultura, la ganadería, la caza, la pesca y la recolección de frutos secos, para la que se han hallado en los poblados multitud de utensilios.

La Agricultura

-La tierra y los productos cultivados

La pobreza del suelo, unida a la altura y al duro clima, hacía difícil la práctica de una agricultura intensiva en el conjunto del territorio. En estas circunstancias, el mantenimiento de una población en crecimiento debió hacerse a partir de un uso extensivo, tanto para la explotación agraria como para la ganadera.

Los textos clásicos hacen referencia a la situación deficitaria de cereal, al menos en determinadas zonas, ya que Apiano comenta cómo los mercaderes remontaban el río Duero llevando a la zona de Numancia vino y cereal. La alternativa a estas carencias de subsistencia la proporcionaban los bosques de encina, que contribuía con las bellotas a la alimentación humana y animal, al igual que otros frutos secos, como las nueces. Los análisis de los molinos hallados en Numancia indican una utilización mayor para el procesado de bellotas que de cereal, aportando a la dieta alimenticia su alto valor nutritivo y, tras su molido, se obtenía harina con la que se hacia pan y gachas, al igual que con el cereal.

Se practicaba una agricultura básicamente cerealista de secano, con distintas variedades de trigo y cebada resistentes al clima frío (es frecuente el hallazgo de trigo muy pequeño que parece de cultivo tremesino), complementadas con algunas leguminosas. Se conocen diferentes tipos de leguminosas (almortas, yeros, veza). En determinadas zonas adecuadas del valle del Ebro y del Duero se practicó la horticultura, el cultivo de frutales (se cita la pera numantina) y de la vid (se conocen pepitas de uva en Herrarea de los Navarros y un pequeño lagar en Segeda), fechado a partir del siglo III a.C. La falta de vino era sustituida por la cerveza, denominada caelia, su bebida preferida, que se hacía de trigo, cuyo fermento le daba un sabor áspero y un calor embriagador.

-Tecnología y paisaje

Para abordar con garantías esta apuesta agrícola fue necesario desarrollar la tecnología adecuada, por lo que serán los celtíberos los que realicen por vez primera en esta zona un amplio conjunto de herramientas en hierro destinadas a hacer eficaces las tareas agrícolas, sustituyendo las anteriores de piedra y madera, e incorporando otras adecuadas a los nuevos trabajos y actividades complementarias del nuevo modo de vida.

Estas herramientas, bien documentadas en los yacimientos celtibéricos, establecerán los mismos tipos utilizados posteriormente en la vida campesina hasta la aparición del tractor: el arado con reja metálica, tirado por yunta de bueyes, y las restobas para su limpieza, los escardillos y azadillas para eliminar la competencia de otras hierbas; las hoces para la siega. Luego venía el acarreo hasta las eras o lugares adecuados para la trilla, de las que hay alusiones constantes en los textos clásicos, donde se removía la parva con los bieldos y horcas (se conocen de metal) y se aventaba la paja.

Una vez limpio el grano era trasladado al poblado, ya que los lugares de habitación ofrecen semillas limpias de glumas y de otros subproductos de la trilla. Después, el cereal se guardaba en tinajas en las casas y se molía, al igual que las bellotas, en molinos circulares de mano, llamados por Plinio molas hispaniensis, y algunos amigdaloides, de origen más antiguo. 

La introducción del arado y la rotación de cultivos conllevaría la práctica del barbecho con la utilización, ya probablemente, del abonado natural, dibujándose en el paisaje campos de cultivo bien delimitados, presionando sobre las parameras y los bosques de robles, pinos y sabinas, mirando hacia el río por encima de la estrecha franja de huertos (trabajados con azadas y legones hallados en diferentes yacimientos) que, en torno al pueblo, proporcionarían en los cálidos meses de primavera y verano una base apreciable para sus necesidades alimenticias, por tratarse de productos frescos.

-Agricultura y sociedad

La extensión de las tierras de cultivo y el paulatino proceso de sedentarización agraria rompería la dualidad rebordes montañosos y valles de los ríos, limitando el peso, en las zonas serranas, al aprovechamiento ganadero predominante. Todo ello conllevará la construcción de una jerarquía de derechos sobre el uso de la tierra, que favorecerá a unos y perjudicará a otros, lo que hay que relacionar con el inicio de la desarticulación paulatina de las grandes estructuras parentales.

A esto hay que añadir la desigualdad en el acceso a los medios de producción que se harían más complicado, a medida que las técnicas eran más complejas y costosas, como la introducción del arado, que conllevaba la disponibilidad de animales para la tracción y los aperos correspondientes, lo que generaría pautas de relación personal entre el poseedor de la tierra y la tecnología necesaria y los que ofrecían su trabajo a cambio de una parte de la producción, estableciendo así nuevas relaciones de dependencia.

La ganadería:

-Ganadería y riqueza:

La ganadería representaba la riqueza, los animales más abundantes en la Celtiberia, en torno a un 50%, eran las ovejas y las cabras, sobre todo las primeras (según Estrabón: “cría toda la Iberia cabras y caballos monteses en abundancia…”), seguidas de los bóvidos (un 20%) y en un porcentaje menor los cerdos (5 a 10%). El ganado vacuno, además de servir como fuerza de tracción, contribuiría también al aporte de leche, quesos y requesones, pieles y cueros, así como el aprovechamiento de sus cuernos para las colodras y cucharas y la fabricación de otros útiles.

Destacaba la ganadería lanar que además de ser un buen complemento para la agricultura, ya que aprovecha los pastos de las rastrojeras, proporciona abono a los campos y leche y derivados lácteos para la alimentación humana. A esto hay que añadir el aprovechamiento de la lana para la fabricación de prendas de vestir y la piel para cueros, botos y pellejos. Entre la indumentaria destaca el “sagum”, prenda de abrigo para defenderse de los rigores climáticos, que fue muy apreciado por los romanos, como se deduce de que entre los impuestos de guerra exigidos a las ciudades celtibéricas aparezcan siempre miles de estas prendas; en el año 141 a.C. a Numancia y Termes se les exigían 9000.

-Trasterminancia y humedales

La ganadería a través de la trasterminancia (alternancia de los pastos de los valles, en el invierno, con los de las altas sierras, en el verano), constituía una complementariedad a la deficitaria productividad agrícola. Se aprovechaban los montes de encina y sabina, así como los humedales y zonas pantanosas, que tuvieron una amplia distribución en el pasado, ya que el avenamiento del agua de los ríos era más superficial.

Estas amplias zonas lacustres fueron un referente importante para la ganadería, ya que ofrecían la posibilidad de mantener la frescura de los pastos en la estación del estío, evitando los desplazamientos hasta las altas cumbres. La orientación económica favorable a la agricultura, a partir del siglo XIX, con la liquidación de la Mesta, conllevó la desecación de muchas de estas zonas.

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